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SEGOVIA, UNA HISTORIA IMPRESCINDIBLE

VAQJUAN_Segovia acueducto_BAJA

Juan Vaquero. Acueducto de Segovia
Me voy a soñar contigo por esas calles de Segovia
Antonio Machado

Ubicado entre el verdor de la sierra y la parda llanura castellana, los ojos del acueducto romano, abiertos y sorprendidos, nos dan la bienvenida al llegar a Segovia. Las calles de la ciudad que vio coronarse reina a Isabel I de Castilla, La Católica, discurren serpenteantes, y nos conducen casi sin querer hasta los tres grandes hitos de esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1985: el acueducto romano, construido en el siglo I bajo la dinastía de los Flavios, la Catedral de Santa María, levantada a finales del siglo XVI, y el Alcázar, tradicional fortaleza defensiva de reyes castellanos.

SEGOVIA_San Justo (recortada). Turismo Segovia

Empresa Municipal de Turismo de Segovia. Iglesia San Justo
A medida que avanzamos, nos vamos sorprendiendo por la gran cantidad de pequeñas iglesias románicas que jalonan nuestro paseo, joyeros que aún esconden tesoros como los frescos del ábside de la iglesia de San Justo, dónde un rico programa iconográfico flanquea la gran figura central del Cristo en Majestad o Pantocrátor. Las esculturas de los capiteles narran episodios de pasajes evangélicos y las gárgolas de su imponente Catedral gótica nos avisan de los pecados y sus consecuencias infernales.

SEGOVIA_Veracruz y Catedral Turismo Segovia BAJA

Empresa Municipal de Turismo de Segovia. Iglesia de la Vera Cruz
Dejando atrás la parte alta de la ciudad, saliendo de la muralla, bajamos hasta los arrabales segovianos, hacia el valle del río Eresma que apaciblemente discurre entre huertos y álamos frondosos. Monasterios, Conventos y Santuarios nos abrirán sus puertas para dejarnos disfrutar de su historia y riqueza artística. Entre ellos se encuentra la iglesia de la Vera Cruz, una de las joyas románicas de Segovia. Construida en 1208 por la Orden del Temple, conmemora y se asemeja con su planta dodecagonal a la iglesia constantiniana del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Andando el camino otro de los monumentos que no podemos dejar pasar es el Monasterio de Santa María del Parral. Construido a mediados del siglo XV por Enrique IV, en la actualidad mantiene el uso para el que fue creado perteneciendo desde entonces a los monjes de clausura de la Orden de San Jerónimo.

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Juan Vaquero. Casa particular.
Al caer la tarde o con el frescor de la mañana, te acompañamos a visitar casas, que bien podrían ser museos, cuyas inspiradoras vistas ocres de la llanura segoviana son reflejo del hondo y adusto espíritu castellano que tan bien expresó Antonio Machado, uno de los grandes literatos de la Generación del 98.

La cultura se respira a cada paso. Además de sus festivales de música y títeres, la gastronomía castellana se abre camino en sus reconocidos restaurantes. Catas de vino, maridajes, corte de jamón y deliciosos asados enriquecerán nuestros paseos por esta pequeña pero apasionante ciudad. Y si quieres aprender los rudimentos de la cocina castellana, nos ponemos contigo el mandil.